Corda Forte Guitar Duet
Siéntate, relájate, cierra los ojos, escucha. (Ojo-Oído)
Juan Pablo Orozco Urrego ha recibido clases magistrales con los maestro Ricardo Cobo (Colombia-USA), Jeremy Jouvé (Francia), José Manuel Esteban (España), Mario Riveros (Colombia), Jose Antonio Escobar (Chile), Piraí Vaca (Bolivia), Alberto cumplido (Chile), Alexis Méndez (Cuba).
Ha participado también en diferentes seminarios de guitarra clásica tales como Festival Internacional de Música de Cartagena, IX Festival Iberoamericano De Guitarra de la Universidad Industrial de Santander UIS, VI y VII Seminario Iberoamericano de Guitarra y I Concurso Nacional de Guitarra Conservatorio del Tolima, I seminario internacional de guitarra de la universidad del Valle.
Ha participado como guitarrista solista en escenarios importantes de Colombia tales como el museo nacional de Colombia (Bogotá), el auditorio Fabio Lozano de la universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá), la sala Juan Segundo Parra (Bogotá), Casa cultural de Zipaquirá (Cundinamarca), Auditorio de la universidad de Cundinamarca (Zipaquirá), Universidad Incca (Bogotá), Sala de teatro Reculá de Ovejo (Cartagena) Auditorio Pierre Daguet de la Universidad de bellas artes y ciencias de Bolivar (Cartagena), Ha participado como guitarrista solista con la Orquesta sinfonica de Bolivar, hace parte del dúo de guitarras ‘Corda Forte’ con el guitarrista Cartagenero Roberto Angulo. Actualmente estudia bajo la cátedra y tutoría del maestro Edwin Guevara Gutierrez.
Sombras
Hoy en la exumación de cadáver de mi madre, sombras y más sombras somos en este mundo, que espantoso es sentirse humano, todo aquel encanto quedó reducido a informe y huesos, no es ni la sombra de lo que fue en vida, cartílagos y huesos.
La dulzura de su voz se perdió en la hilera de las fosas y la tinta indeleble se volvió marchita. No, salta la arrogante pluma por el temis del papel, hoy por hoy, después de haber cabalgado en este mundo, todo es incierto, no creo ni en mi mismo, al contemplar esa gran realidad de la materia, que se vuelve infinito como capilar de un átomo.
Dulce es la vida cuando hay encantos, cuando la alegría asoma nuestros labios, ojos avizores, pero, cuando uno contempla aquel espectáculo de lo material incierto, que amargura pasa por nuestra memoria, arrancar de nuestros parpados lagrimas de consolación y no quisiera uno existir, verdaderamente dice el poeta que "El ser humano es un punto en el firmamento" tan pequeño que no se puede ver ni con un binoculo, entonces, al contemplar la materia que se apodera del espíritu que roba los encantos de la personalidad que dió frutos hermosos en la vida social para las generaciones por venir, es un atropello del universo, pero, tenemos que aceptar esta verdad que desaparece y se va según los filósofos a zonas vagas de indolencia donde nunca más se puede volver, es un paradigma, una hipérbole difícil de describir.
No se puede pensar en construir para dejar, todo en esta vida se pierde en el firmamento, aquel divino pensamiento se enrarece con prescriptible definición de que mas allá debe existir lo tenue, lo vago donde se no siente si no esa una eterna mansión de cristales.
Mi madre fue tan querida, pasó a esa zona azul de elo eterno y está vagando en ella porque se lo merecía, esta muda, sin gesticular palabras, solo lo eterno de esa vaguedad contempla desde allá junto con el poder sagrado de lo eternamente inmenso de este mundo material y confuso.
mi madre fue tierna entre las tiernas, que sufrió la vanidad de este mundo imberbe, que salió como una campeona entre las vanidades de la tierra, como debe de sentir oteando con su vista espadachina las maldades de los hombres en la tierra, pero, por sobre todo este espectáculo horripilante que yo vi, da la materia imbuida en la bobeda maldita, está lo hermoso, lo bello de esta vida que pasa por este mundo haciendo el bien, no podemos contemplar lo feo de la materia sin fijarnos en aquellos encantos esplendorosos intelectivos de una vida al servicio de la humanidad.
Pues por eso no dejaré de reconocer a través de la amargura que nos separa, esta vida cruel, aquellos atributos lord (Loor), a mi madre que Dios la tenga en el cielo.
